¿Lo prometes?....
Capítulo 3 El armario
Ambas compartieron muchas experiencias, Aracne estaba comenzando a recordar de a poco muchas de las experiencias que tuvo de niña.
Y sin duda una característica de ella era su imaginación tan salvaje y creativa.
Pararon a descansar a una colina llena de flores de muchos colores. El viento soplaba en sus mejillas y su cabello se agitaba pero no les importó que su cabello se desarreglara estaban feliz y disfrutando el momento.
—Lucí, puedo saber, ¿Cómo fuiste capaz de crear todo esto?, ¿Dónde sacaste esa imaginación? — pregunto curiosa Aracne
Se quedó pensando la pequeña Lucí y un pequeño rayo cruzo por sus ojos y recordó en donde comenzó todo.
—¿Quieres que te muestre?
Aracne asintió y tomó la mano de Lucí, paso un tiempo pero al final llegaron a la habitación de Lucí.
Era una habitación rosada, ahí se encontró de nuevo con esa camita donde se conocieron, un espejo rosado con un hada en el costado, un perchero rosa con unos juguetes por encima, se dirigió a un armario con puertas oscuras.
En el interior estaba lleno de chamarras y suéteres y por debajo había muchos juguetes sobre todo peluches.
Lucí sacó los peluches, y fue por unas mantas para ponerlas en el suelo.
Le pidió a Aracne que se agachara para entrar, pero dudaba que ella pudiera caber en ese lugar.
Al final si logró entrar en ese lugar, tomó asiento en esas mantas.
Cerró la puerta.
Todo estaba oscuro, no se podía ver nada.
Lucí encendió una luz.
—Aquí empezó todo, aquí es donde nosotras podíamos ser libres...
—¿No te da miedo la oscuridad?, y dime ¿Qué hacíamos aquí?
Lucí movió los suéteres y detrás de ellos había un estante de libros...
Los recuerdos volvían.
Recordaba los títulos y el aroma de cada uno.
Lucí tomó uno, "Bibiana y su mundo".
—Este es uno de mis libros favoritos, ¿Estás lista?
—¿Lista? para q...
Cuando Lucí abrió el libro las paredes de el armario colapsaron.
Y nos encontrábamos en un pueblo de Madrid y comenzó a leer.
Lucí narraba la historia.
Era como si estuviéramos en el mismísimo libro, en primera fila y todo lo que Lucí narraba pasaba delante de nosotras.
Recuerdo que ese era uno de mis libros favoritos, y, recuerdo como decía que los libros podían hablar y como los podía escuchar.
Ese libro en especial fue el que más marcó y sobretodo por la escena que estaba pasando.
En el libro decía que Bibi era una pequeña niña de once años, huérfana de madre y su padre es un borracho...
Una noche le pregunta a su padre ¿Qué es un borracho? Y en esa pequeña conversación El señor le intentó explicar que no era un borracho como tal solo que el tomaba porque tenía un dolor.
Su padre de nombre Rogelio señaló a su corazón y ante la inocencia de la pequeña preguntó por qué no acudía a un médico si estaba enfermo del corazón.
El padre aclaro que no estaba enfermo solo que tenía un dolor.
Y que nadie podría curarlo...
La pequeña se sintió mal al oír aquella respuesta y para evitar que se pusiera más triste le dijo
"La única que me cura ese dolor eres tú"....
Lucí se detuvo en ese momento y se quedó pensando.
—¿Lucí?, ¿Estás bien?
—Eso es una mentira... pero, ¿Es una mentira para no preocuparla?, nunca he entendido por que las personas mienten pero a lo largo de todo lo que pasamos entendí que hay mentiras que son necesarias no por algo malo, solo para evitar que los demás sean lastimados... ¿no?
—Algunas veces las personas no saben como pueden reaccionar las demás ante muchas noticias malas pero siempre recuerda que aún y cuando duela siempre debes ser honesta.
—Ya estas recordando, me alegra mucho sé que solo te he llegado a mostrar nuestros lugares seguros y más hermosos pero se que tarde o temprano tendrás que ver...
—Entiendo pero si no estas cómoda mostrándome muchas cosas esperare, hay que seguir leyendo, ¿si?
Lucí asintió, y continuaron leyendo cada libro que tenían en su mini biblioteca.
En ese lapso recordaba como era esa sensación de quedarse en ese armario de niña hasta quedarse dormida.
Aracne la escuchó detenidamente en cada relato, cada letra y solo se dijo a sí misma.
«Sé que hay mucho de nuestro pasado que no fue bueno pero al final siempre logré ver lo más hermoso aun en la oscuridad»
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